El mantenimiento preventivo de lavavajillas evita malos olores, mejora el lavado y prolonga la vida útil de la bomba y la resistencia. Se recomienda cada 6 meses, especialmente en lavavajillas de uso frecuente o comercial.
Si tu lavavajillas deja residuos en los platos o tarda más de lo normal en lavar, un mantenimiento a tiempo puede evitar una reparación costosa.
