El mantenimiento preventivo de estufas alarga la vida útil del electrodoméstico, mejora el rendimiento de los quemadores y, en el caso de las estufas a gas, evita riesgos de fugas o mal funcionamiento del sistema de encendido. Se recomienda realizarlo al menos una vez al año.
Si tu estufa enciende con dificultad, tiene llama irregular o el horno no calienta de forma uniforme, es momento de programar un mantenimiento preventivo.
